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¿Y si fuéramos a ver una obra de teatro musical que se crea en el momento?

Durante más de treinta años, artistas de distintos países han intentado responder una misma pregunta: ¿es posible crear un musical completo sin escribir una sola escena antes de subir al escenario?

Si haces teatro musical, sabes cuánto tiempo puede tomar montar una escena. Ahora imagina subir al escenario sin libreto, sin canciones escritas y sin saber quién será el protagonista. Imagina que la historia, los personajes y cada número musical se creen frente al público y que esa obra nunca vuelva a repetirse.

A ese lenguaje lo conocemos como teatro musical improvisado.


Antes de continuar, conviene hacer una distinción. La improvisación musical y el teatro musical improvisado no son lo mismo. En muchos espectáculos de improvisación aparecen canciones creadas en vivo como parte de una escena o de un juego. En varios países de habla hispana, estos formatos se popularizaron gracias al Match de Impro y otras propuestas derivadas de la improvisación teatral.


El teatro musical improvisado lleva esa idea un paso más allá. Aquí no basta con improvisar una canción: el reto es crear un musical completo donde las canciones hagan avanzar la historia, revelen quiénes son los personajes y acompañen su transformación.


Un género que sigue creciendo

Aunque hoy existen compañías en distintos países, el género comenzó cuando un grupo de artistas decidió preguntarse si era posible crear un musical completo frente al público.


Uno de los primeros antecedentes fue Spontaneous Broadway, creado en Nueva York por Kat Koppett en 1995. A partir de canciones improvisadas, el espectáculo demostraba que era posible construir un musical desde cero.


Poco después apareció Baby Wants Candy, una de las compañías más reconocidas del género en Estados Unidos. Cada función nace de un título propuesto por el público y termina con un musical completamente nuevo.


En el Reino Unido, Showstopper! The Improvised Musical, creado por Adam Meggido y Dylan Emery, se convirtió en el primer musical improvisado en presentarse de forma estable en el West End y ganar un Premio Olivier. Sus creadores resumen su filosofía con una idea sencilla: un musical improvisado no se ensaya, se entrena.


En España, compañías como Impromadrid exploraron este lenguaje con propuestas como Solo. Un musical improvisado, demostrando que el formato también podía desarrollarse fuera del circuito anglosajón.


En Latinoamérica, uno de los principales referentes es Desde Cero, dirigido por la mexicana Angélica Rogel. Cada función crea un musical completamente original a partir de las propuestas del público.


Aunque todos parten de la misma premisa, cada espectáculo ha encontrado su propia manera de hacerlo. Algunos trabajan sobre estructuras musicales entrenadas, otros improvisan toda la música junto a los músicos en escena y otros se inspiran en el estilo de distintos compositores. Esa diversidad demuestra que el teatro musical improvisado sigue evolucionando.



¿Y qué ocurre en Perú?


Mientras distintos artistas investigaban cómo crear un musical completo en el momento, en Perú la directora, actriz y docente Celia Ponce comenzó a hacerse una pregunta diferente: ¿cómo sonaría un musical improvisado hecho en Perú?


Quienes hacen teatro musical saben que las canciones no aparecen porque sí. Cada una cumple una función dramática: revela lo que un personaje desea, hace avanzar la historia o acompaña su transformación. El desafío era trasladar esos mismos principios a una obra donde nada existía antes de levantarse el telón.


La investigación no buscaba replicar los formatos internacionales, sino responder esa pregunta desde nuestra realidad. ¿Cómo sonaría un musical improvisado si hubiera nacido en Perú? ¿Qué música cantaría? ¿Qué historias contaría?


Las respuestas fueron apareciendo durante el proceso. En lugar de limitarse a los lenguajes tradicionales de Broadway, el musical comenzó a dialogar con sonidos cercanos a nuestro público. Dependiendo de la historia, una canción puede convertirse en un vals, una salsa, una cumbia, un huayno, una chicha o incluso un reggaetón, porque todos esos géneros también cuentan quiénes somos.

De esa investigación nació El Musical de Tu Vida, una producción de Más Arte donde cada función se inspira en la historia de una persona del público. A partir de sus recuerdos, sueños y experiencias, el elenco improvisa personajes, escenas, canciones y melodías, mientras el pianista Álvaro Nadal crea el acompañamiento musical en tiempo real.


Más que reproducir un formato, la investigación buscó demostrar que el teatro musical improvisado también puede desarrollarse desde una mirada peruana y latinoamericana. Porque cada país que explora este lenguaje termina encontrando una voz propia, y esa diversidad es, precisamente, una de sus mayores riquezas.


Para seguir explorando


Si este tema despertó tu curiosidad, estos son algunos de los proyectos que han contribuido al desarrollo del teatro musical improvisado en distintas partes del mundo:

  • Spontaneous Broadway (Estados Unidos), creado por Kat Koppett. Uno de los primeros formatos de teatro musical improvisado, estrenado en Nueva York en 1995.

  • Baby Wants Candy (Estados Unidos). Una de las compañías más reconocidas del género. Cada función nace a partir del título de un musical propuesto por el público.

  • Showstopper! The Improvised Musical (Reino Unido), creado por Adam Meggido y Dylan Emery. El primer musical improvisado en presentarse de forma estable en el West End de Londres y ganador de un Premio Olivier.

  • Impromadrid (España), compañía creadora de Solo. Un musical improvisado, uno de los formatos que impulsó el desarrollo del género en la escena española.

  • Desde Cero – Playhouse México (México), dirigido por Angélica Rogel, uno de los referentes latinoamericanos del teatro musical improvisado.

  • Teatro Musical Improvisado de Más Arte (Perú), donde Celia Ponce desarrolla la investigación que dio origen a El Musical de Tu Vida.

 
 
 

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